El Barça fuerza el quinto partido
El Barcelona Regal ha llegado donde quería (2-2), al límite de sus
fuerzas, con la duda ahora de Navarro, pero vivo hasta el final, listo
para la batalla en un cara o cruz épico que viviremos este miércoles en
el Palacio de Deportes( 22:00 horas, La 1). El Madrid sigue siendo el
favorito, aunque no podrá quitarse de la cabeza la sensación de
oportunidad extraviada este domingo en el Palau. Ahora debe ahuyentar
fantasmas, los de todas sus finales perdidas, empezando por la del año
pasado, que en estos momentos de nervios siempre revolotean, y agarrarse
con fe al Palacio, donde el Madrid no celebra un título desde hace 20
años.
El calorcito aprieta y los de Laso decidieron presentarse en bermudas
en el Palau, de paseo, a ver qué pasaba. Salieron a jugar con red,
porque en caso de traspié les quedaba un quinto partido, y esa
tranquilidad no les hizo ningún bien. No había que ser Aramís Fuster
para saber lo que les aguardaba: un Palau ensordecedor y un Barça
enrabietado. Pues, créanselo, les cogió por sorpresa.
Antes de acabar el primer cuarto, los azulgrana ya dominaban en
facetas del juego donde hasta ahora se desangraban. Sumaban siete
rebotes más (seis ofensivos) y nueve tiros de campo extra, mientras que
Tomic recibía un balón tras otro al poste sin la oposición de un Begic
somnoliento. Siete de siete para el croata, 14 puntos, sin que nadie le
hiciera una falta. De hecho, la única en los primeros diez minutos, la
cometió Llull. El Barça a lo suyo, a avanzar a favor de corriente,
tratando de integrar a Lorbek y a Huertas. Fluía, pero no rompía:
25-17.
En el segundo cuarto volvió la final, o lo que se supone que debe ser
un partido decisivo. Tensión, chispas, contactos. Pelea, en una
palabra. Ya andaba en cancha Reyes y Slaughter, ¡y vaya si se notó!
Tomic añadió un punto y el parcial fue exiguo: 11-15 (34-32).
La Copa en el aire, y eso que pesa casi 20 kilos. Al final terminó
cayendo por su propio peso y el mal juego del Madrid, y se quedó en su
sitio. Los blancos no le tomaron el pulso al partido en ningún momento y
el Barça escogió el camino de la entrega sin límite con Todorovic y
Rabaseda y por fin le ganó el rebote al Madrid. Apuesta que redobló
cuando Navarro hizo ‘crack’ (lesión muscular en la pierna derecha, en
los isquiotibilaies) tras firmar una entrada a 13 minutos del final.
Amagó con volver, estaba roto y no lo hizo (a ver si puede jugar el
quinto), pero apenas con ese gesto, con mantenerse en el banquillo,
insufló ánimos a los suyos.
El Barça siguió remando como buena mente podía, tocó los nueve puntos
de renta con ocho de un soberbio Mavrokefalidis (61-52, minuto 35) y
resistió el último embate del rival, que golpeaba duro con su defensa
zonal presionante, con Darden adelantado: 63-61. Pero hasta ahí alcanzó,
porque Sergio no tenía el día, ni Rudy prolongó su buen arranque
ofensivo, ni el resto de sus compañeros la metían en una piscina (3 de
18 en triples, 16% de acierto). Con 65-61 y poco más de un minuto para
la bocina, a Tomic se le escapó un balón y los árbitros se equivocaron y
se lo volvieron a dar al Barça. La puntilla, aunque los de Pascual
habían hecho más de todo, empezando por la actitud y siguiendo por los
rebotes (36 a 23) y las asistencias (15 a 5). Una técnica a Rudy, que
protestó airadamente, puso el colofón. Habrá quinto partido, ya con la
red de seguridad a buen recaudo. Cuarenta y cuatro jornadas después, el
título se decidirá en Madrid, a duelo único.