Rafa Nadal: "Ganar títulos es mejor que ser número uno"
Todo junto, parecía que podía ser más difícil: un vacilante
inicio de torneo, una paliza física ante Djokovic y llegaba David
Ferrer, que no había perdido un set antes de la final.
Ha sido un triunfo muy especial después de todas las circunstancias
que me ha tocado vivir. Mi motivación viene de la pasión y del amor por
el deporte. Yo me he sentido muy bien en la pista, aunque veo engañoso
el resultado. El partido ha sido más duro y complicado de lo que dice el
marcador. Cualquier partido ante David Ferrer es siempre difícil, pero
en esta ocasión creo que las condiciones, que han sido lentas, no le
beneficiaban. A mí tampoco me benefician, pero en circunstancias
parecidas a estas de hoy, como en Acapulco, una vez que tuvimos que
suspender en Roma o algunas otras, la ventaja siempre ha terminado
siendo para mí.
¿En qué momento del torneo sintió que estaba capacitado para ganarlo y hacer historia?
Yo nunca miento cuando digo que voy día a día, aunque comprendo que
la gente pueda pensar de otra manera porque ya he ganado muchas veces.
El pasado es siempre el pasado y el que ganes un partido un día, no
quiere decir que no pierdas el siguiente. Aquí, cuando gané a Nishikori
sí sentí y supe que había dado un salto de calidad, un paso adelante.
Pero tenía que dar otro paso más el día siguiente, ante Wawrinka, y lo
hice. Después, con Djokovic, ya era la máxima exigencia. Pude haber
perdido perfectamente.Tuve suerte y gané. En la final he seguido jugando
a un nivel muy alto. Y así vamos, día a día. Intento salir a cada
torneo a poder competir al máximo nivel. Por lo demás, no puedo leer el
futuro, no tengo una bola de cristal. Pasa lo que pasa, y cuando pasa ya
ha pasado.
Tras la retirada de Halle, ¿cómo encara su regreso a Wimbledon?
Nunca he dicho que no vaya a jugar Wimbledon, quede claro. Lo que he
dicho es que, desgraciadamente, no puedo jugar en Halle: así que esta
será la primera vez que salgo de aquí y voy a Wimbledon sin haber jugado
antes un torneo sobre hierba. Eso añade incertidumbre. No es la mejor
manera de preparar Wimbledon, que es un torneo muy poco predecible. Si
puedes ganar los dos o tres primeros partidos y seguir adelante,
entonces ya cambia la situación. Pase lo que pase, mi ranking seguirá
siendo bueno. Lo que yo quiero es continuar en buena forma y seguir
compitiendo bien.
¿Qué le parece la situación de cara a poder competir por el número uno de aquí a final de año?
Lo que yo sé es que a día de hoy soy el mejor jugador del año. O al
menos, de la primera mitad del año. No me planteo eso que se dice de
ganar 17 títulos de Grand Slam, lo veo a años luz. Pienso en el
siguiente torneo, que para mí será Wimbledon. En relación al número uno,
como soy ahora el mejor de esa primera mitad del año, eso es algo que
me da una ventaja que no es decisiva. Es cierto que podría volver a ser
número uno si continúo jugando a este nivel y no me lesiono, pero no es
cien por cien seguro. Aceptaré cualquier cosa que me venga, pero ser el
número uno no es lo que me hace a mí más feliz. Prefiero jugar un
partido como este y estar en condiciones de ganarlo. Todo el mundo
prefiere ser número uno antes que dos, tres o cuatro. Pero yo no me
levantaba de la cama más feliz cuando era número uno que cuando fui
número dos.
¿Qué se lleva de este octavo título, por lo demás?
Ha sido un día bonito para nuestro deporte. Histórico, difícil de
conseguir. Creo que nos hemos malacostumbrado. Llevamos una época
especial en este sentido. No va a ser para siempre. Cada día que pasa va
a ser más difícil. Creo que habría que valorarlo muy bien.